Agua

Me gustó el ritmo sobretodo, gracias por compartir

mariolight

Por Mario López Roldán

Agua inocente, agua delicia, agua respirada, agua de la olimpiada de mi existencia, yo nací de ti, tu me conectas al ecosistema divino, en ti soy el amor y la esperanza. Agua dominante, cómplice de mi entusiasmo, célula de la magia primaria, son los planetas tu confusión original, agua, las estrellas radiantes tu cerebro alto; son los astros orgullosos la vela del silencio que enciendes en mis venas. Yo sigo pegando en tu profunda luz como remo feliz en la madera mojada de mi ser, sigo sudando el agua del destrozo, como vela de barco salvada del infierno y el trueno. Sigo en este sentimiento empapado construyendo una piscina para hacer una fiesta que celebre la vida, con el agua que me vio nacer, con el agua que me tocó primero en la panza de mi madre, debajo del aguacero, con el agua que he bebido…

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1-Probables vidas anteriores

Estaba entrando la oscuridad, él buscaba desesperado a su amante.

Los jardines del palacio se mantenían apagados por orden del rey. Sólo las rocas relucían con el brillo de la luna, algunos destellos y el reflejo en el agua de los pequeños lagos habitados por aves de plumajes exóticos, batracios de piel brillante y peces multicolores daban a ese entorno una luminosidad fantástica. Los lirios sombreaban espectralmente al agua, los nenúfares flotaban destellantes como estrellas al alcance de la mano.

No la llamaba con palabras, sino con el pensamiento puro de los enamorados. Con ese lenguaje que sólo el haber vivido el amor nos deja aprender lo que significa el ansia del abrazo deseado.

La conoció siendo un niño, pero su condición de princesa no le permitía acercarse a ella; sólo se permitía pensarla y desearla desde su muy lejana cotidianeidad. Ella, la destinada a reinar a la muerte de su padre, él sirviendo en el puesto del Soho que sus padres le heredarían en un lapso de 10 años seguros.

Él, con traje de sedas brillantes rojas, verdes y azules, se propuso entrar esa noche a escondidas, trepando con audacia, desafiando los peligros de los guardias imperiales apostados cada cincuenta brazadas, armados con lanzas, dispuestos a ultimar por cercanía a cualquier extraño que pudiera presentarse.

El riesgo era grande y de ninguna manera fácil de sortear, pero su amor por ella era más grande de lo que él imaginaría. Subió por el muro como aquellos insectos que poseen la característica de no necesitar adosarse más que a las piedras. Subió sin miedo, sin pensar en las consecuencias de sus actos.

Ella, de tez morena, ataviada con un hermoso sahari turquesa de sedas y estampados con hilos de oro, iba al encuentro de sus brazos, con ansiedad casi. Nunca lo había visto hasta el día de su paseo por el mercado acompañada por su séquito de eunucos y damas de la corte.

“Sólo por conocer a los súbditos de mi reino- pensaba ese día-, sus faenas y los productos que el estado produce, ¿de qué se alimenta mi pueblo?”- se dijo. “He visto que existen muchas diferencias entre ciertos hombres, mujeres y niños que contrastan con lo que cotidianamente percibo en la corte. Su constitución, vestimenta, modales, son de otro mundo al que yo pertenezco y sin embargo, serán mis súbditos. Mira a ese hombre, por ejemplo, ofreciendo los productos de su cosecha con una manta por vestido, sin más atuendo que el sencillo envoltorio de una tela casi blanca, casi limpia, casi entera. O ese otro, con una ceñidura que sólo sirve para dividir su cuerpo en dos y sostener sus pantalones que le llegan a la rodilla, con el pecho descubierto, dedicado a la fabricación de vasijas y utensilios de metal”.

“He de entender que todos ellos tienen un destino y un trabajo por hacer, pero cuán feliz es su vida, ¿será acaso llena de amor y esperanza, o por el contrario, son sufridas existencias sin un destino definido, andando a la deriva con una vida decidida por los dioses?”

Él, apostado detrás de un taburete pensaba en el momento de verla pasar. Cuando niño, en una entrada triunfal del ejército, ella se asomó por el balcón del palacio. Esa fue su primera vez.

Él había tenido el cuidado de arreglar las vasijas de barro decoradas por su madre, confeccionadas por el padre, que había vendido por años en ese lugar. Esta actividad les había permitido vivir honrosa, mas no holgadamente. Les había brindado la oportunidad de aprender a hacer cuentas, escribir y leer, ya que el comercio había sido el detonador para la alfabetización de la ciudad. “Yo seré un gran mercader viajando a tierras indomables, traeré lo nunca antes visto por mi pueblo, sorprenderé hasta al más sabio con artículos de cerámica que nunca antes hayan visto, traeré a mi comunidad los más vivos retratos de otras culturas. ¡Será una era diferente por ser yo el promotor del cambio!” así hablaba el descarado.

Una tormenta que inundó la ciudad había sido la segunda oportunidad de encontrarse, ahora sí, de cara con ella. Vientos con fuerza de huracanes se desataron ese día de tormenta, por horas, la lluvia caía y derrumbaba los techos, la comunidad estaba siendo arrasada por un temporal.

Ella con su bondad y misericordia acudió al pueblo para ayudar a los habitantes, los llevó al palacio y les dio abrigo, protegiéndolos de la inclemencia del huracán. Asiló a las mujeres en habitaciones destinadas a los visitantes, mientras que los hombres acometían con energía a limpiar, dirigir el agua hacia los canales construidos por los ingenieros desde hacía más de 50 años. Nunca antes habían sufrido algo similar.

Sus caminos se cruzan durante la agitación del suceso. Ella, totalmente empapada, él se detiene a milímetros de su cara y queda paralizado por su belleza, por su mirada profunda, sus ojos negros de brillo único. Se miraron por un instante sabiendo desde sus corazones que no existía la casualidad, sino la causalidad.

Con la colaboración de todos los súbditos, el ejército y la nobleza, el reino entero superó los destrozos causados por la inundación. Se llevó entonces a cabo una ceremonia de alegoría donde todos se congratulaban por estar con vida, las pérdidas humanas habían sido mínimas y las materiales siempre podían arreglarse.

Ella paseaba entre la multitud, altiva pero compartiendo una sonrisa, deseando a todos una pronta recuperación de sus pérdidas. Él, de pie sobre uno de los escalones del jardín, la observaba cuidadosamente siguiéndola con la mirada. Ella lo percibe y recuerda su fugaz y efímero encuentro siendo niños. Sin haber terminado su recorrido dirige a su admirador y le confiere más que una sonrisa; “Tú eres aquél hombre que me encontré en los pasillos del palacio, te recuerdo. También me quedé con tu mirada en mi mente; me gustaría compartir contigo algún mantra, durante las festividades de nuestro templo.”

“Yo sólo soy un humilde comerciante, su Alteza, pero si esos son sus deseos, estaré puntual a la cita el primer día del festejo”, le respondió. “Yo no he dejado de soñarla cuando tuve la hermosa aparición de su belleza, a sólo un instante de tocar su cuerpo. A sólo un breve momento de su mirada, sus ojos y su calor. La angustia de no poder acercarme a usted me consume día y noche.”

Ante tales revelaciones la princesa quedó prendada de tal confesión.

Durante las festividades de la cosecha tuvieron tiempo para conversar, lo que resultó en el enamoramiento de dos personas que no podrían compartir sus vidas más que a escondidas.

A dicho encuentro siguieron varios más, todos ellos cobijados por la oscuridad de los jardines del palacio. En sus escapes, sus besos eran poemas de amor que permanecían por instantes dentro de sus almas. Los cuerpos parecían fundirse en una pasión de otros mundos.

Pero tal amor no pudo pasar desapercibido para los guardianes de la corte. A la princesa se le prohibió salir de su habitación durante dos meses y la vigilancia se redobló en torno al palacio. Fue entonces que, a través de cartas y con la complicidad de una de las más fieles sirvientes de la princesa, pudieron mantenerse en contacto.

Esa noche, decidido a su reencuentro y arriesgándolo todo, él saltó el muro del jardín al encuentro de su amor. Pero desde las alturas lo seguía un guardia, y al llegar a su destino, a los brazos de su amada, el guardia apuntó con su arco y lanzó una flecha que por azares del destino alcanzó el cuerpo de la princesa, quien murió al instante.

Él fue tomado prisionero y acusado de ser el causante de la muerte de la princesa. El rey con su tristeza y amargura decidió degollarlo días después.

Él, sin haber amado, sin haber vivido lo suficiente para cumplir con sus sueños. Ella, sin poder depositar en el hombre que amaba su enorme cariño.

Ahora el volver a ti me hace vibrar de emoción”.

La Mirilla.


Dos probables inicios

Tengo muy claro en la mente que decidí inventar dos primeros temas de donde partir en la estructura de mi labor como escritor para La Mirilla. Están íntimamente relacionados a un acto de sincronía con una mujer extraordinaria, por naturaleza divina -eso me pareció.

Los dos inicios definen de manera muy distinta mi percepción de su personalidad, sus virtudes o defectos, que en el enamoramiento es fundamental. Sería pretensioso decir que conquistarla surgió como idea únicamente de una apuesta entre dos amigos pero en realidad, ese desafío solo alimentó mi deseo de enamorarme de ella.

Cada inicio se sitúa en regiones, tiempo y espacio de mi imaginación diametralmente separados entre sí, pero probables por los orígenes de ambos, que a fin de cuentas son dos extremos que se encontraron en tiempo y espacio.

El Beso de Auguste Rodin

Se dice que existen momentos de “sincronía” en la vida, donde dos almas coinciden de nuevo el punto focal de su pasión. Que se reencuentran en esta vida después de milenios, que la intensidad en la vida no es igual por el momento, ya que se reencuentran después de varios siglos; es entregarse a fondo porque tienen deudas pendientes entre sí con esa dulzura que nace del corazón sin censura ni condiciones humanas, una bruja de las Cumbres que no se detuvo con sus encantos sinceros haciéndome perder el rumbo. Y cuando uno está enamorado puede decir esto y soñarlo; dos almas de un par de extremos en cultura, religión, costumbres (algunas). Esa es la principal motivación, el estímulo de este cuenta-cuentos.

Traté de explicar ese regreso de almas al mismo lugar cuando se encontraban en éxtasis y donde el destino los separó, con la misma pasión en los dos probables inicios, haciéndolo más romántico y sentido. Ingrediente principal del re-encuentro de la protagonista.

La primera es la historia de dos polos opuestos atraídos por la mirada en un encuentro casual a manera de un cuento que alguna vez escuchamos. La segunda nos habla de una leyenda de gitanos que no pudieron ser, parecido un poco más a nuestro carácter finalmente. 

La Mirilla©

  • Mirilla, (Del dim. de mira).
1. f. Abertura practicada en el suelo o en la pared que corresponde al portal o a la escalera de la casa, para ver quién llama a la puerta.
2. f. Ventanillo de la puerta exterior de las casas.
3. f. Pequeña abertura circular o longitudinal que tienen algunos instrumentos topográficos y  que sirve para dirigir visuales.
Una mirilla es un instrumento que se introduce en las puertas de acceso a las viviendas para poder ver a través de ellas.

Las mirillas son elementos que se utilizan por razones de seguridad con objeto de conocer quién se encuentra en el exterior del domicilio antes de abrir la puerta. Consiste en un pequeño trozo de vidrio o plástico transparente que adopta la forma de lente gran angular u ojo de pez de modo que la persona que observa consigue una amplia visibilidad. El ángulo de visión suele alcanzar los 132º grados aunque existen mirillas más amplias.

La mirilla se coloca en el centro de la puerta a la altura de los ojos y se comercializa junto con la propia puerta. Está diseñada para proporcionar una visión desde el interior hacia el exterior de la vivienda.

Siempre me he admirado, más de niño, del objetivo de una mirilla. Cuando era pequeño me podía pasar horas enteras asomado detrás de la puerta observando, construyendo historias de todo el que pasaba y lograba ver a través de esta pequeña ventana.

Subía en un banco detrás de la pequeña puerta del apartamento de mi bisabuela María y me quedaba observando por largos periodos a la expectativa de que alguien pasara, miraba con mi ojo derecho el pasillo deformado por la curvatura en el final del artefacto, siempre comenzaba con este ojo y si me cansaba, cambiaba al izquierdo. Era tan efímera mi experiencia, que apenas pasaba alguien que pudiera captar, me sentía triste de no poder mantener la vivencia por mucho tiempo; sin embargo la historia de ese personaje continuaba en mi mente, yendo a entregar un documento importante, noticia de algún pariente que falleció (como a mí me sucede, la muerte me ha rondado desde mi nacimiento, es parte de mi experiencia de vida) y hasta donde llegaría la imaginación de un pequeño e inquieto, de la entrega del  periódico o el estado de cuenta con millones en su haber, algún premio del cual no se le había notificado, una carta personalizada de una amante que no quiere ser descubierta, una visita inesperada, son meras suposiciones. Tenía que permanecer viendo hasta que otro visitante en el pasillo llegara caminando en dirección a un departamento contiguo al que habitaba en ese entonces. Como dato curioso, durante un año, tuvimos que cambiar de casa más de siete veces en el Distrito Federal pero solamente en un par habitamos en un departamento con mirilla. Cuando visitaba a la bisabuela me deleitaba en mi soledad si no jugábamos cartas, a crear y practicar mis historias, algunas veces de miedo, otras de peleas, confrontaciones, unas más de visitas inesperadas.

La deformación de las imágenes también me hacía cuestionar si la realidad era así, allá afuera, detrás de la puerta, lejos de mi zona de confort; si al crecer yo podría participar de esta deformación mágica y alucinante de forma activa – selectiva- y lo que sucedería si cambiara de posición, el adentro por el afuera. Pienso que así es la realidad, uno tiene una perspectiva de la vida de una manera personal e individual, a través de una mirilla, acaso transformada por las propias experiencias que la tiñen y la adornan, que la adecúan con los ojos del alma; con las páginas que recorremos momento a momento en nuestra cotidianeidad y con los sucesos más inesperados y sorprendentes.

  • ©derechos reservados 2018.

Y Volver a Tí

Con ese amor de tres vidas que nos separan

Hemos decidido, después de una deliberación en conjunto, llevar a la impresión nuestro romance.

Todo lo aquí expresado es y será el precursor de nuestro amor, así como aquello relacionado con hechos, palabras y dichos que se han integrado a nuestra existencia. Con lo cual no queremos hacer un manual de procedimientos, sino una relación de coincidencias que se encuentran en el camino que llamamos “vida”. Dura ha sido, es y seguirá siendo, pero la luz de nuestra alma no cesará de expandirse y cubrir todo lo que nos rodea, en conjunto somos una energía que no se detiene para crecer.

A manera de Índice

“Ábranla que llevo bala”

Proverbio charro
Presentación

 “La Mirilla” es un libro que está conformado por historias de la imaginación y experiencias propias, anécdotas y relatos. Decidí integrar algunos poemas escritos por gigantes como Kavafis, Borges, Neruda, Venerable Tughten-Chodron, el Dalay Lama, El Venerable Samu-Sunim, Antonio Gala, Gandhi, Benedetti, Víctor Hugo y muchos otros que se escapan al momento que escribo, pero que influyeron en la forma de aceptar mi condición de escritor, que me impactaron emocionalmente, muchos de ellos por influencia de una mujer muy destacada. Desparramados a través de los episodios, es factible encontrar algún laso que los une al tema. Los relatos o historias son pasajes de mi vida, aspectos enfocados a la cercanía a la muerte en eventos y circunstancias únicas, constantemente presente en muchos episodios, siempre acompañándome.

Todas estas historias tienen su origen por la presencia, energía y amor de una mujer (que considero mi Zahír). Tenemos lasos kármicos pero ella aún no lo acepta -eso digo yo.

Otras historias más, son esos elementos que vistos a través de una mirilla nos muestran de una manera personal y único, la realidad, que para cada uno de nosotros fue/es/será esa manera de hacerla nuestra. Testimonios de amigos queridos, vivencias compartidas, algunos de los cuales ya no están en este plano terrenal, otros seguimos por acá.

Los encabezados corresponden a proverbios charros, recopilados por un personaje muy querido en ese ámbito amigo de mi padre, José M. Cuarón. Existe una recopilación de ellos en “Los Refranes, Dichos y Dicharachos de los Hombres de a Caballo”. Otros son citas de personajes de la historia que nos marcaron obligatoriamente.

Te imagino nadando en Las Estacas y viendo todas estas realidades juntas.

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La Mirilla, cuentos de ahora

Todos conocemos de alguna mirilla que nos hemos encontrado en las puertas por la que observamos a través de ella para responder a un llamado o ver de quién se trata.

Se percibe una realidad diferente a través del lente “ojo de pescado” pero nos da la oportunidad también de imaginar más allá de lo que captamos. Crear continuidad a nuestra mirada y la historia que hemos construido, siguiendo una silueta que se esfuma de nuestro campo visual conforme avanza, era parte del juego.

A partir de hoy iré integrando esas historias que me han acompañado a lo largo de mi existencia que datan desde que tengo razón, algunas han sido mencionadas en reuniones de familiares con enorme incredulidad dado que no eran del conocimiento general.

Encontrarás de todo en La Mirilla, desde historias cercanas a la muerte y mi percepción de ellas como las aventuras de un niño que nunca encontró límites en su crecimiento y educación; buen jinete, ávido de experiencias que a temprana edad fueron hazañas personales y muchos poemas selectos que me integran a un amor en el pasado.

Agradeceré sus comentarios a mis historias.

Todos los derechos reservados. Copyright 2018.

El pene en el David y la escultura clásica

Hace unas semanas subí un post de las proporciones del David de Miguel Ángel y hubo comentarios de gente que sin saber la razón, criticaban el tamaño del pene en la escultura más imponente del arte italiano y mundial.

Aquí un artículo que nos explica las razones de este manejo en los escultores de la época.

¡Cordialmente invitados ! — FID – RESEÑAS

¡Cordialmente invitados! Viernes 20 de NOVIEMBRE, 19:30h CONCIERTO VIRTUAL – ACCESO LIBRE Lourdes Ambriz, soprano ** – Alfredo Isaac Aguilar, piano ** Lieder de BEETHOVEN, LISZT y SCHUBERT Página del FESTIVAL INTERNACIONAL DIVERTIMENTO en FACEBOOK https://www.facebook.com/FestivalDivertimento

¡Cordialmente invitados ! — FID – RESEÑAS

El lobo de sus ovejas

La franqueza es una virtud pero también puede ser una daga envenenada. Tenía ya tiempo con ganas de escribirte porque coincidimos a menudo en FB. Desafortunadamentea las personas pulcras en el alma, sin maldad, y me incluyo, somos lo que padecemos este tipo de enfrentamientos. Tengo mucha experiencia en el tema, créemelo. Me volví tanatólogo por experiencias personales así que el tema es amplio, mejor un”vuelve a la vida”, este cocktail místico-erótico elaborado con ganas de vivir y que sea una doblemente erótica vida. El samsara y los placeres nos tienen atados. Son inevitables.

Círculo literario de mujeres

Aquí voy, otra vez, y digo otra vez porque tan sólo recordar esta parte de mi vida, de mi historia, se forma un nudo en mi garganta. Me presento, soy Jeannette y me defino una amante de la vida, amante porque todo lo que me lleva a querer a una persona, momento o  lugar en mi vida…quedan grabados para siempre.

Recibí una cordial invitación a compartir un texto de mi propia autoría, creo que mejor experiencia de vida a ser compartida con otros lectores y en especial lectoras, me ayudarán a sanar poco a poco. Llegué a Ciudad de México en 2018, muy ilusionada de encontrarme con personas, situaciones, lugares que marcarían mi paso aquí, y no me equivoqué. Como mujer me he puesto a pensar mucho en cómo nombrar lo que me pasó, sufrí una violación, una agresión, una humillación, una desvaloración conmigo misma por parte de otra persona…

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